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Atención Farmacéutica


“La mayoría de los fallos (de los fracasos) de la farmacoterapia se pueden atribuir a un mal uso de los medicamentos por parte de los pacientes. La solución para este importante problema es la implantación de la Atención Farmacéutica”

El tratamiento de una enfermedad comienza después de que el médico ha realizado un diagnóstico, basado en una evaluación clínica exhaustiva. Este diagnóstico es esencial para determinar el plan terapéutico más adecuado para curar la enfermedad o aliviar sus síntomas. En la mayoría de los casos, este tratamiento es de tipo farmacológico, es decir, implica el uso de medicamentos diseñados para atacar la causa o mitigar los efectos de la enfermedad. Sin embargo, en ocasiones, aunque el diagnóstico sea acertado y la medicación se haya prescrito correctamente —con la dosis, la posología y la dispensación adecuadas— el tratamiento farmacológico puede fallar y no alcanzar los objetivos previstos. Esto se debe a que, en ciertas situaciones, los medicamentos no actúan como se esperaba o no son utilizados de manera correcta por los pacientes.


Las causas de estos fracasos terapéuticos pueden ser diversas y varían según el paciente. Una de las más comunes es una dosis inadecuada: o bien es inferior a la necesaria para obtener el efecto deseado o, por el contrario, es superior y causa efectos no deseados. Además, pueden aparecer reacciones adversas o interacciones con otros medicamentos que el paciente está tomando, que alteran la eficacia del tratamiento o provocan efectos secundarios no previstos. También es frecuente la automedicación, donde los pacientes toman más medicamentos de los necesarios sin la supervisión adecuada. No obstante, el problema más recurrente, que afecta al 50% de los casos, es el incumplimiento de la pauta del tratamiento farmacológico por parte del paciente. Este incumplimiento puede deberse al olvido, a la falta de comprensión de las instrucciones o, incluso, a una falta de confianza en la eficacia del tratamiento.


Para abordar estos problemas, la mejor solución es un seguimiento y control riguroso del tratamiento farmacológico por parte de un profesional sanitario, que pueda ajustar las dosis, identificar posibles problemas y asegurarse de que el paciente entiende cómo seguir correctamente la pauta prescrita.


Este es el rol principal de la Atención Farmacéutica, una práctica que implica el seguimiento continuado del tratamiento del paciente con dos objetivos fundamentales.

  1. El primero es asegurarse de que el medicamento prescrito cumple el objetivo esperado, es decir, que el paciente reciba los beneficios deseados del tratamiento según lo establecido por el médico.
  2. El segundo objetivo es detectar y minimizar cualquier problema no deseado que pueda surgir durante el tratamiento, como reacciones adversas o incumplimientos, e intervenir de manera oportuna.

Este seguimiento se realiza en estrecha colaboración entre el farmacéutico, el paciente y, si es necesario, el médico, para resolver cualquier situación que pueda comprometer la eficacia del tratamiento o la salud del paciente. Con esta atención individualizada, se puede garantizar un uso más seguro y efectivo de los medicamentos, aumentando así las probabilidades de éxito terapéutico.